lunes, 23 de noviembre de 2015

Disminuir el desempleo de forma urgente y total

¿Cómo crear 5 millones de empleos de forma urgente? ¿?

Respuestas habituales:

¿Emprendimiento?: Creando nuevas empresas: ¿Cuánto capital hace falta para crear empresas nuevas? A razón de 18.000 euros por puesto de trabajo en las empresas más artesanales. Así que multiplique. ¿Cuánto tiempo hace falta para crear una empresa? Si conlleva la creación de instalaciones, mínimo de un año. ¿Cuántas de las nuevas empresas creadas subsistirán al cabo de los dos años? Un 20%.

¿Orientando la economía hacia nuevas actividades?: ¿Qué actividades son ésas? No nos hablen de la gallina de los huevos de oro. Enséñennos la gallina. Además conllevan creación de nuevas instalaciones. O sea, tiempo, dinero, nuevas ideas que no tenemos.

¿Creando nuevos puestos de trabajo en las empresas existentes?: Si consideramos que la inversión para crear nuevos puestos de trabajo asciende a 18.000 euros por puesto de trabajo, nos volvemos a encontrar con la falta de financiación real por un lado, y la otra la falta de interés del empresario en reinvertir en su empresa en proyectos que le generan más gastos y obligaciones.

¿Facilitando el despido y reduciendo las prestaciones laborales para que los empresarios se animen a contratar?: El empresario se anima a contratar nuevos trabajadores, pero antes se anima a despedir a los que tiene. El empresario se anima a convertirse en un explotador, ya que las propias leyes se lo están proponiendo.

Y, ahora, de verdad:

¿Dónde crear empleo?: Si reconocemos la imposibilidad de aumentar el empleo de forma urgente en 5 millones a base de crear nuevas empresas, habremos de aceptar que la creación de estos 5 millones de puestos de trabajo, si es posible, han de ubicarse en las empresas existentes.

Estas empresas aún vivas, todas y cada una de ellas, forman lo más importante de nuestro patrimonio productivo. Actualmente son como especímenes en extinción, para cuya salvación habría que luchar con uñas y dientes. Sin embargo, las estamos viendo caer cada día con la indiferencia del que ve llover. Sostener una empresa es difícil, pero levantarla después de caída es casi imposible. No sé cuántas empresas quedarán a día de hoy, pero en ellas trabajan alrededor de 15.000.000 de trabajadores, el 75% de la población activa. Y si queremos que trabajen los otros 5.000.000 (25% de la P.A.) actualmente en paro, y no tenemos, de momento, ni tiempo, ni dinero, ni iniciativas para crear ni nuevas empresas, ni esos nuevos puestos de trabajo, tendremos que empezar a asumir que esos 5 millones de trabajadores tendrán que trabajar en esas empresas ya existentes y, justamente, en los puestos de trabajo existentes ya en ellas; porque crear una empresa es costoso, pero crear un nuevo puesto de trabajo en una empresa existente es, también, costoso y difícil. Y cuanto antes empiecen a trabajar estas personas desempleadas, mejor para ellas y mejor para todos. Porque, entre otras cosas, cuando esos 5 millones de trabajadores empiecen a trabajar, algo más producirán que estando parados, y en ese algo aumentará nuestra producción. Y, si esos cinco millones de personas empiezan a cobrar por su trabajo de forma estable, podrán gastar y consumir, con lo cual se abrirá salida a ese aumento de las producciones que ellos mismos han contribuido a crear con su entrada en el mercado laboral. Porque, si nuestro patrimonio productivo más importante son nuestras empresas vivas, nuestro segundo patrimonio productivo, en importancia, es nuestro mercado interno, nuestro consumo interior, que no podemos dejar que baje y, en lo posible, hemos de hacerlo crecer. Es decir, que la incorporación al mundo laboral de esos cinco millones de desempleados es buena, necesaria y urgente, cuanto antes mejor. ¿A qué esperamos pues?

¿Cómo crearlos?: He aquí el dilema, los empresarios actuales no se atreven a dar entrada a estos trabajadores en sus empresas, pues, de forma inmediata, aumentarían sus gastos de personal y no tendrían seguridad de encontrar un mercado para los aumentos de producción previsibles.

Nuestra sugerencia de reforma laboral incluye una alternativa para salvar esta barrera. Vamos a ponérselo fácil al empresario: Vamos a proporcionarle gratis a los nuevos trabajadores que incrementen su plantilla. Enfoquemos nuestra reforma laboral de otra forma. Apostemos por iniciar el aumento de plantilla con aumento cero de la masa salarial. Si hemos de aumentar un 25% la plantilla de cada empresa, sería necesario aumentar un 25% la masa salarial de cada empresa, salvo que decidamos que ese 25% de encarecimiento se anticipe de la propia masa salarial, lo que pondría en manos del empresario una plantilla un 25% más numerosa con la misma masa salarial anterior. Ello aumentaría su competitividad frente al mercado, al repercutir, sobre una cantidad de producto mayor, el mismo costo salarial anterior. Vendería más el empresario, por ser más competitivo (por más barato), más productivo (más cantidad de producto) y por el aumento potencial de un 25% de consumidores en el mercado interior (si acabamos con esa tasa de desempleo). En consecuencia, tendría más beneficios totales y unitarios el empresario. Ese incremento de beneficios obtenidos a final de ejercicio, se destinaría en primer lugar a retribuir a la masa salarial, en forma de dividendos, el pago por  los recursos anticipados para este proyecto, aunque un porcentaje de los mismos se dejaría para retribuir al propio empresario la utilización más intensiva del resto de sus equipos de producción.

¿Cómo se haría ese anticipo del 25% de la masa salarial que acabara con el paro de un golpe? En primer lugar, esta reforma laboral que proponemos para reintegrar a toda esta población en desempleo a la vida laboral activa, tendría que contemplar la creación en todas y cada una de las empresas existentes de una Plantilla Coyuntural de Fin al Desempleo, equivalente al 25% de su Plantilla Actual Fija. O sea, que a partir de ese momento, se diferenciarían dos plantillas laborales en cada empresa, vinculadas con una proporción del 25%: Plantilla 1 (La existente actualmente, con las condiciones laborales convenidas en su día) y Plantilla 2 (La nueva, creada de forma coyuntural para dar cabida en ellas a una cuota proporcional de desempleados). Esta nueva plantilla coyuntural tendría un remuneración de salario mínimo, u otro común establecido, y no podría superar nunca el 25% de la plantilla fija. La mitad de su retribución saldría de los salarios de los propios trabajadores de cada empresa, lo que les podría suponer, a éstos, una disminución máxima de un 12,5% de su sueldo del año de implantación del programa, que tendría el tratamiento de aportación de capital circulante a título de trabajador asociado con derecho a participación en beneficios y que podría ser recuperada en el futuro, por venta a otro trabajador, por venta a la propia empresa o por pagos en especie (vacaciones, jubilación anticipada, etc). La otra mitad saldría de las cotizaciones sociales a la seguridad social de cada empresa, que también podría recuperarse, por la S.S., cuando las condiciones de la empresa permitiesen la cancelación de esas aportaciones o bien seguir percibiendo la participación en beneficios de forma indefinida a cambio de esa aportación inicial al proyecto. Cada empresario, por decisión propia, podría cubrir libremente desde el 0 al 100% de esta Plantilla 2 Coyuntural asignada a su empresa, pero quedando obligada su Plantilla 1 y la Tesorería de la Seguridad Social a las aportaciones correspondientes para cubrir este incremento de la masa salarial de las empresas incluidas en el programa. Para la administración de la oferta y la demanda de estas nuevas plantillas coyunturales, se crearían en cada ayuntamiento unas secciones colaboradoras del los servicios de empleo que, con una base de datos oficial de plantillas en empresas y de trabajadores en desempleo, harían la intermediación y el registro de los contratos. La creación de empresas de trabajo temporal sería también necesaria para suministrar con trabajadores fijos las fracciones de trabajo por jornadas a las empresas que no pudiesen contratar directamente. Al tratarse de anticipos a futuro, la forma de descontar el porcentaje de salarios sería selectiva, prefiriendo siempre a los trabajadores con rentas más altas que a los que tengan rentas más bajas, y documentando estos anticipos con pagarés o participaciones en dividendos de reparto preferente. Se trata de crear una nueva plantilla de trabajadores-asociados con una aportación de capital ligada a los beneficios de la empresa. La Seguridad Social, igualmente invierte a futuro una parte de las cuotas fijas de un año a cambio de participación en el incremento de los beneficios de la empresa.

La forma de dar entrada a una plantilla más amplia en las empresas actuales sin tener que realizar inversiones en equipamiento de nuevos puestos de trabajo, podría facilitarse aumentando el calendario laboral o el horario de actividad de las instalaciones de cada empresa. Siendo, el nuestro, un país aconfesional, tenemos un calendario laboral eclesiástico y litúrgico. La posibilidad de abrir la actividad de nuestras empresas a 7 días a la semana y 12 meses al año, sin incrementar el número de días hábiles de los trabajadores, abriría un margen de hasta un 40% de aumento en la productividad de nuestras empresas con los mismos equipamientos y gastos fijos, y con un margen de aumento de puestos de trabajo de hasta un 40% sin aumentar la capitalización de la empresa con nuevos equipos. Esta medida posibilitaría no sólo un aprovechamiento más racional de nuestras infraestructuras productivas, sino también de las dedicadas al descanso y al ocio (desde carreteras y aeropuertos, sin puentes ni fines de semana, hasta instalaciones hoteleras y de recreo). No hay mejora más apreciada para el trabajador que la flexibilización de sus descansos, y, como ejemplo, los funcionarios con sus moscosos. Y si con este 40% de creación de puestos de trabajo vacantes, sin necesidad de inversión, no fuera suficiente, aún nos quedaría la flexibilización de horarios y la duplicación de turnos. Es decir, que no sólo hay horizonte, más que sobrado, para dar cabida al paro actual en nuestras empresas, sino que podemos aún posibilitar la llegada de nuevos emigrantes de países en peores condiciones. Por otro lado el incremento de la productividad y la disminución del desempleo, daría lugar al resurgimiento de nuevas empresas y nuevos puestos de trabajo (han caído sectores enteros que volverían a resurgir con el crecimiento del empleo, al menos en parte), cuya oferta tiraría hacia abajo de esas plantillas coyunturales que paulatinamente irían quedando vacías, pero que, no obstante, podrían seguir existiendo ligadas a las empresas y en oferta para dar una primera acogida a una demanda laboral, sin cabida en el mercado laboral fijo, que nos llegase desde fuera de nuestras fronteras.


En resumen:
Lo que planteamos, pues, como una forma de activar enérgica e inmediatamente el mercado laboral no es ni más ni menos que un reforma laboral consistente en:

1. Crear, por ley, un nuevo ente, una nueva plantilla en cada empresa, diferenciada de la existente actualmente, paralela a ella y con un coeficiente de proporcionalidad igual a la tasa de desempleo. Esta plantilla podría ser cubierta por la empresa en el porcentaje que le viniera bien sin sobrepasar el máximo del 25% de la plantilla fija, y su costo sería financiado, el 50% mediante una deducción de los salarios de sus trabajadores en el año de su constitución, y el otro 50% mediante una deducción de sus cuotas empresariales a la Seguridad Social también en ese año de constitución del plan. En años sucesivos, el aumento de los ingresos financiaría cubriría ya totalmente los gastos de personal. Estas participaciones serían pignorables o reintegrables a futuro, de diversas formas, y participarían de los incrementos de los beneficios generados por las empresas con estos programas.

2. Para dar cabida a estos incrementos de trabajadores en las empresas, sin necesidad de capitalizarlas con nuevas inversiones, se posibilitaría a estas empresas la total libertad para abrir sus calendarios y horarios laborales a todo el ámbito temporal, respetando, eso sí, los derechos individuales de los trabajadores en lo que respecta al número de horas semanales de trabajo y descanso, así como sus días de vacación anual.

Esta reforma laboral, tiene importantes diferencias con la reforma vigente desde 2012:

- Facilita al empresario la rebaja de sus costes estructurales, pero le obliga a crear empleo para beneficiarse de esta ventaja.

- Cuánto más empleo cree, más se beneficia. Si no se anima a hacerlo, y lo hacen sus competidores, queda en clara desventaja competitiva.

- El costo empresarial de su aplicación es cero. La financiación de los gastos para esta reforma se hace a título de aportación social por los agentes interesados en conservar de esta forma sus estatus actuales (plantilla fija y Seguridad Social).

- Se marcan unos objetivos variables a corto plazo con un tope máximo que, de conseguirse, supondría terminar totalmente con el desempleo.

- Si esta reforma diera resultados su eficacia sería palpable desde el primer momento de su aplicación. Si no es eficaz, no causará ningún daño, sólo se habrían creado unas plantillas, teóricas, que se quedarían vacías.

- Sus beneficios, de ser acertada esta medida propuesta, serían inmediatos, no habría que estar esperando al largo plazo. Los efectos sobre el estado social de abatimiento en que nos encontramos sería también inmediato y de carácter curativo.