¿Cómo
crear 5 millones de empleos de forma urgente?
¿?
Respuestas
habituales:
¿Emprendimiento?:
Creando nuevas empresas: ¿Cuánto capital hace falta para crear
empresas nuevas? A razón de 18.000 euros por puesto de trabajo en
las empresas más artesanales. Así que multiplique. ¿Cuánto tiempo
hace falta para crear una empresa? Si conlleva la creación de
instalaciones, mínimo de un año. ¿Cuántas de las nuevas empresas
creadas subsistirán al cabo de los dos años? Un 20%.
¿Orientando
la economía hacia nuevas actividades?: ¿Qué actividades son ésas?
No nos hablen de la gallina de los huevos de oro. Enséñennos la
gallina. Además conllevan creación de nuevas instalaciones. O sea,
tiempo, dinero, nuevas ideas que no tenemos.
¿Creando
nuevos puestos de trabajo en las empresas existentes?: Si consideramos
que la inversión para crear nuevos puestos de trabajo asciende a
18.000 euros por puesto de trabajo, nos volvemos a encontrar con la
falta de financiación real por un lado, y la otra la falta de
interés del empresario en reinvertir en su empresa en proyectos que
le generan más gastos y obligaciones.
¿Facilitando
el despido y reduciendo las prestaciones laborales para que los
empresarios se animen a contratar?: El empresario se anima a contratar
nuevos trabajadores, pero antes se anima a despedir a los que tiene.
El empresario se anima a convertirse en un explotador, ya que las
propias leyes se lo están proponiendo.
Y, ahora, de verdad:
¿Dónde
crear empleo?: Si
reconocemos la imposibilidad de aumentar el empleo de forma urgente
en 5 millones a base de crear nuevas empresas, habremos de aceptar
que la creación de estos 5 millones de puestos de trabajo, si es
posible, han
de ubicarse en las empresas existentes.
Estas
empresas aún vivas, todas y cada una de ellas, forman lo más
importante de nuestro patrimonio productivo. Actualmente son como
especímenes en extinción, para cuya salvación habría que luchar
con uñas y dientes. Sin embargo, las estamos viendo caer cada día
con la indiferencia del que ve llover. Sostener una empresa es
difícil, pero levantarla después de caída es casi imposible. No sé
cuántas empresas quedarán a día de hoy, pero en ellas trabajan
alrededor de 15.000.000 de trabajadores, el 75% de la población
activa. Y si queremos que trabajen los otros 5.000.000 (25% de la
P.A.) actualmente en paro, y no tenemos, de momento, ni tiempo, ni
dinero, ni iniciativas para crear ni nuevas empresas, ni esos nuevos
puestos de trabajo, tendremos que empezar a asumir que esos 5
millones de trabajadores tendrán que trabajar en esas empresas ya
existentes y, justamente, en los puestos de trabajo existentes ya en
ellas; porque crear una empresa es costoso, pero crear un nuevo
puesto de trabajo en una empresa existente es, también, costoso y
difícil. Y cuanto antes empiecen a trabajar estas personas
desempleadas, mejor para ellas y mejor para todos. Porque, entre
otras cosas, cuando esos 5 millones de trabajadores empiecen a
trabajar, algo más producirán que estando parados, y en ese algo
aumentará nuestra producción. Y, si esos cinco millones de personas
empiezan a cobrar por su trabajo de forma estable, podrán gastar y
consumir, con lo cual se abrirá salida a ese aumento de las
producciones que ellos mismos han contribuido a crear con su entrada
en el mercado laboral. Porque, si nuestro patrimonio productivo más
importante son nuestras empresas vivas, nuestro segundo patrimonio
productivo, en importancia, es nuestro mercado interno, nuestro
consumo interior, que no podemos dejar que baje y, en lo posible,
hemos de hacerlo crecer. Es decir, que la incorporación al mundo
laboral de esos cinco millones de desempleados es buena, necesaria y
urgente, cuanto antes mejor. ¿A qué esperamos pues?
¿Cómo
crearlos?: He
aquí el dilema, los empresarios actuales no se atreven a dar entrada
a estos trabajadores en sus empresas, pues, de forma inmediata,
aumentarían sus gastos de personal y no tendrían seguridad de
encontrar un mercado para los aumentos de producción previsibles.
Nuestra
sugerencia de reforma laboral incluye una alternativa para salvar
esta barrera. Vamos a ponérselo fácil al empresario: Vamos a
proporcionarle gratis
a los nuevos trabajadores que incrementen
su plantilla. Enfoquemos nuestra reforma laboral de otra forma.
Apostemos
por iniciar el aumento de plantilla con
aumento cero de la masa salarial.
Si hemos de aumentar un 25% la plantilla de cada empresa, sería
necesario aumentar un 25% la masa salarial de cada empresa, salvo que
decidamos que ese 25% de encarecimiento se anticipe de la propia masa
salarial, lo que pondría en manos del empresario una plantilla un
25% más numerosa con la misma masa salarial anterior. Ello
aumentaría su competitividad frente al mercado, al repercutir, sobre
una cantidad de producto mayor, el mismo costo salarial anterior.
Vendería más el empresario, por ser más competitivo (por más
barato), más productivo (más cantidad de producto) y por el aumento
potencial de un 25% de consumidores en el mercado interior (si
acabamos con esa tasa de desempleo). En consecuencia, tendría más
beneficios totales y unitarios el empresario. Ese incremento de
beneficios obtenidos a final de ejercicio, se destinaría en primer
lugar a retribuir a la masa salarial, en forma de dividendos, el pago por los recursos
anticipados para este proyecto, aunque un porcentaje de los mismos se
dejaría para retribuir al propio empresario la utilización más
intensiva del resto de sus equipos de producción.
¿Cómo
se haría ese anticipo del 25% de la masa salarial que acabara con el
paro de un golpe? En primer lugar, esta reforma laboral que proponemos para reintegrar a
toda esta población en desempleo a la vida laboral activa, tendría
que contemplar la
creación en todas y cada una de las empresas existentes
de una Plantilla Coyuntural de Fin al Desempleo, equivalente al 25%
de su Plantilla Actual Fija. O sea, que a partir de ese momento, se
diferenciarían dos plantillas laborales en cada empresa, vinculadas
con una proporción del 25%: Plantilla
1
(La existente actualmente, con las condiciones laborales convenidas
en su día) y Plantilla
2
(La nueva, creada de forma coyuntural para dar cabida en ellas a una
cuota proporcional de desempleados). Esta nueva plantilla coyuntural
tendría un remuneración de salario mínimo, u otro común
establecido, y no podría superar nunca el 25% de la plantilla fija.
La mitad de su retribución saldría de los salarios de los propios
trabajadores de cada empresa, lo que les podría suponer, a éstos,
una disminución máxima de un 12,5% de su sueldo del año de
implantación del programa, que tendría el tratamiento de aportación
de capital circulante a título de trabajador asociado con derecho a
participación en beneficios y que podría ser recuperada en el
futuro, por venta a otro trabajador, por venta a la propia empresa o
por pagos en especie (vacaciones, jubilación anticipada, etc).
La otra mitad saldría de las cotizaciones sociales a la seguridad
social de cada empresa, que también podría recuperarse, por la
S.S., cuando las condiciones de la empresa permitiesen la cancelación
de esas aportaciones o bien seguir percibiendo la participación en
beneficios de forma indefinida a cambio de esa aportación inicial al
proyecto. Cada empresario, por decisión propia, podría cubrir
libremente desde el 0 al 100% de esta Plantilla 2 Coyuntural asignada
a su empresa, pero quedando obligada su Plantilla 1 y la Tesorería
de la Seguridad Social a las aportaciones correspondientes para
cubrir este incremento de la masa salarial de las empresas incluidas
en el programa.
Para la administración de la oferta y la demanda de estas nuevas
plantillas coyunturales, se crearían en cada ayuntamiento unas
secciones colaboradoras del los servicios de empleo que, con una base
de datos oficial de plantillas en empresas y de trabajadores en
desempleo, harían la intermediación y el registro de los contratos.
La creación de empresas de trabajo temporal sería también
necesaria para suministrar con trabajadores fijos las fracciones de
trabajo por jornadas a las empresas que no pudiesen contratar directamente. Al tratarse de anticipos a futuro,
la forma de descontar el porcentaje de salarios sería selectiva, prefiriendo
siempre a los trabajadores con rentas más altas que a los que tengan
rentas más bajas, y documentando estos anticipos con pagarés o
participaciones en dividendos de reparto preferente. Se trata de
crear una nueva plantilla de trabajadores-asociados con una
aportación de capital ligada a los beneficios de la empresa. La
Seguridad Social, igualmente invierte a futuro una parte de las
cuotas fijas de un año a cambio de participación en el incremento
de los beneficios de la empresa.
La
forma de dar entrada a una plantilla más amplia en las empresas
actuales sin tener que realizar inversiones en equipamiento de nuevos puestos de trabajo,
podría facilitarse aumentando el calendario laboral o el horario de
actividad de las instalaciones de cada empresa. Siendo, el nuestro,
un país aconfesional, tenemos un calendario laboral eclesiástico y
litúrgico. La posibilidad de abrir la actividad de nuestras empresas
a 7 días a la semana y 12 meses al año, sin incrementar el número
de días hábiles de los trabajadores, abriría un margen de hasta un
40% de aumento en la productividad de nuestras empresas con los
mismos equipamientos y gastos fijos, y con un margen de aumento de
puestos de trabajo de hasta un 40% sin aumentar la capitalización
de la empresa con nuevos equipos. Esta medida posibilitaría no sólo
un aprovechamiento más racional de nuestras infraestructuras
productivas, sino también de las dedicadas al descanso y al ocio
(desde carreteras y aeropuertos, sin puentes ni fines de semana,
hasta instalaciones hoteleras y de recreo). No hay mejora más
apreciada para el trabajador que la flexibilización de sus
descansos, y, como ejemplo, los funcionarios con sus moscosos. Y si
con este 40% de
creación
de puestos de trabajo vacantes, sin necesidad de inversión, no fuera
suficiente, aún nos quedaría la flexibilización de horarios y la
duplicación de turnos. Es decir, que no sólo hay horizonte, más
que sobrado, para dar cabida al paro actual en nuestras empresas,
sino que podemos aún posibilitar la llegada de nuevos emigrantes de
países en peores condiciones. Por otro lado el incremento de la
productividad y la disminución del desempleo, daría lugar al
resurgimiento de nuevas empresas y nuevos puestos de trabajo (han
caído sectores enteros que volverían a resurgir con el crecimiento
del empleo, al menos en parte), cuya oferta tiraría hacia abajo de
esas plantillas coyunturales que paulatinamente irían quedando
vacías, pero que, no obstante, podrían seguir existiendo ligadas a
las empresas y en oferta para dar una primera acogida a una demanda
laboral, sin cabida en el mercado laboral fijo, que nos llegase desde
fuera de nuestras fronteras.
En
resumen:
Lo
que planteamos, pues, como una forma de activar enérgica e
inmediatamente el mercado laboral no es ni más ni menos que un
reforma laboral consistente en:
1.
Crear, por ley, un nuevo ente, una nueva plantilla en cada empresa,
diferenciada de la existente actualmente, paralela a ella y con un
coeficiente de proporcionalidad igual a la tasa de desempleo. Esta
plantilla podría ser cubierta por la empresa en el porcentaje que le
viniera bien sin sobrepasar el máximo del 25% de la plantilla fija, y su costo sería financiado, el 50% mediante una
deducción de los salarios de sus trabajadores en el año de su
constitución, y el otro 50% mediante una deducción de sus cuotas
empresariales a la Seguridad Social también en ese año de
constitución del plan. En años sucesivos, el aumento de los ingresos financiaría cubriría ya totalmente los gastos de personal. Estas participaciones serían pignorables o
reintegrables a futuro, de diversas formas, y participarían de los
incrementos de los beneficios generados por las empresas con estos
programas.
2.
Para dar cabida a estos incrementos de trabajadores en las empresas,
sin necesidad de capitalizarlas con nuevas inversiones, se
posibilitaría a estas empresas la total libertad para abrir sus
calendarios y horarios laborales a todo el ámbito temporal,
respetando, eso sí, los derechos individuales de los trabajadores en
lo que respecta al número de horas semanales de trabajo y descanso,
así como sus días de vacación anual.
Esta
reforma laboral, tiene importantes diferencias con la reforma vigente desde 2012:
-
Facilita al empresario la rebaja de sus costes estructurales, pero le
obliga a crear empleo para beneficiarse de esta ventaja.
-
Cuánto más empleo cree, más se beneficia. Si no se anima a hacerlo, y lo hacen
sus competidores, queda en clara desventaja competitiva.
-
El costo empresarial de su aplicación es cero. La financiación de
los gastos para esta reforma se hace a título de aportación social
por los agentes interesados en conservar de esta forma sus estatus
actuales (plantilla fija y Seguridad Social).
-
Se marcan unos objetivos variables a corto plazo con un tope máximo
que, de conseguirse, supondría terminar totalmente con el desempleo.
-
Si esta reforma diera resultados su eficacia sería palpable desde el
primer momento de su aplicación. Si no es eficaz, no causará ningún
daño, sólo se habrían creado unas plantillas, teóricas, que se
quedarían vacías.
-
Sus beneficios, de ser acertada esta medida propuesta, serían
inmediatos, no habría que estar esperando al largo plazo. Los
efectos sobre el estado social de abatimiento en que nos encontramos
sería también inmediato y de carácter curativo.